domingo 12 de junio de 2011

Orgullo y negocio


"Somos el movimiento social de este país que más revierte a esta ciudad en cuanto a imagen de modernidad y en cuanto a turismo", y advierte de que hace dos meses que está garantizado el lleno en los hoteles de Madrid por estas fiestas pero "el sector de la hostelería ve con preocupación cómo cada año se ponen más palos en esta rueda".

Antonio Poveda, presidente de la FELGTB, acerca de las consecuencias que pueda conllevar la prohibición por parte del Ayuntamiento de Madrid de celebrar conciertos en la Plaza de Chueca.

Si es que ya lo dice el refrán, por la boca muere el pez. Muaks.

3 comentarios:

Alfonso dijo...

Que hagan como el ejército el día de las fuerzas armadas. ¡Cada año en una ciudad! Verás como llorarán después, y la riqueza, será repartida,más justo.

Kotei dijo...

Es un gran negocio, quizas a costa de todos nosotros. Lo que a mi mas me incomoda, es que nos sintamos con más derechos que los demás sencillamente por ser gay´s. Esto es utilizar nuestra condición para conseguir cosas y no es de recibo. Es lógico que los vecinos se molesten por el ruido, porque se monta mucho y es ciertamente asqueroso ir por las calles de chueca en las fiestas. Hay muchos barrios donde las fiestas se han suprimido por eso mismo y no pasa nada. El orgullo se seguirá realizando, pero sin molestar ni utilizarlo de forma indigna para objetivos espureos.

Un beso

Robert Parr dijo...

Los negocios surgen en cualquier parte donde haya un número considerable de individuos. Da igual que sea las fiestas de un barrio o el entierro de un cantante. Allá donde haya gente habrá alguien intentando sacarles partido.
Estaría de acuerdo en lo de la molestias a los vecinos si las fiestas fueran 52 fines de semana al año, pero si estamos hablando de 7 o 10 días la gente debería ser más comprensiva, sobre todo aquellos que eran conscientes de que se compraban un piso en una de las zonas mas populosas y coloristas que quedan en un casco urbano, gracias a lo cual, el valor de sus pisos estará por las nubes.
Además, otros colapsan ciudades enteras en favor de la familia tradicional y no sufren ningún tipo de restricción.