¿Qué tal os trata la vida? A mi, regular. Sin embargo, hoy no voy a lamentarme en este mi blog, sino que voy a enumeraros el contenido de mi botiquín privado, made in Extrarradio, ideal para salir del oscuro pozo de la tristeza. Allá vamos:
Ser un gay del extrarradio tiene sus ventajas. Una de las más importantes es que uno no tiene que cuidar la línea, por lo que puede perfectamente consumir chucherías hasta que el colesterol diga basta. Además, en las tiendas de chinos podemos encontrar un rico surtido embolsado por un euro. Más económico, imposible.
Y no sólo de chucherías vive el gay del extrarradio, sino que hay otros productos anti-penas tan apetecibles como las panteras rosas. ¡Qué de recuerdos!, pensaréis muchos de vosotros. Hacía años que no me comía una, hasta que en una de esas máquinas expendedoras del hospital las redescubrí. A partir de entonces, se han convertido en parte de mi dieta.
Claro que si lo que nos apetece es algo salado, lo ideal son las pipas tijuana, una de mis debilidades. Es empezar... ¡y no acabar! Suelo comprarme las bolsas de dos en dos, ya que suelo consumirlas como un loco mientras veo...
Sé que para muchos de vosotros, Telecinco es sinónimo de telebasura. Y puede que tengáis razón. Pero cuando uno está mal, no le apetece ver ni los documentales de la 2 ni los programas de salud de la 1. Así que para desconectar no hay nada mejor que ver los cotilleos. Ya sea "Mujeres y hombres y viceversa", "El programa de Ana Rosa", "Sálvame" o "Enemigos íntimos", la desconexión absoluta con tus preocupaciones está asegurada.
Y por supuesto, no me olvido de las películas románticas, esas que siempre os recomiendo y de las que tengo un arsenal preparado para momentos así gracias a Cinetube.
Pero si lo que os apetece es leer, nada mejor que consumir las novelitas de Harlequín. Con títulos tan sugerentes como "Papá por error", "Una invitación indecente (¡embarazo inesperado!)", "Un amor impulsivo (sangre azul)", "La venganza de un hombre", etc. uno se evade de su realidad y pasa a formar parte de un mundo de riquezas, pasión, erotismo y mucha, mucha sensualidad. Vamos, de eso que tanto se necesita cuando uno esta plof.
Bueno, guapos, os encomiendo a que vayáis armando vuestro botiquín anti tristezas desde ya. ¡Muaks! :)






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